Centenario para Lenin, 21 enero 1924-21 enero 2024

21 enero1924, un centenario para Lenin
¿Cómo evocarlo? Una producción infinita. Pluma vibrante, aún en las condiciones más duras de expatriación o clandestinidad. Obras fundantes, artículos, cartas. Siempre polémico, siempre presente. De su autoría: “¿Qué hacer?”; “Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución democrática”; “El Imperialismo, fase superior del capitalismo”; “El Estado y la Revolución”. Todo luchador del campo nacional y popular, independientemente de la corriente a la que pertenezca, debiera acercarse a estos textos. Descuento que los aprovechará.
 
En este Centenario, y a la hora de celebrarlo concentrémonos en su máximo aporte: su papel en el triunfo de la Revolución de Octubre.
 
“Febrero” de 1917
 
Entre otras discrepancias con el Vaticano, la Iglesia Ortodoxa mantenía desfasado el calendario. Por tanto la Revolución de Febrero transcurrió durante el marzo gregoriano. Y Octubre fue noviembre.
 
La guerra como telón de fondo. Una carnicería para exclusivo beneficio de las potencias imperialistas. Terribles condiciones de vida en las trincheras. Hambrunas en la retaguardia. Petrogrado, 2 millones de los 180 que poblaban el Imperio zarista. Ciudad industrial. Por caso, una sus fábricas emplea 35.000 metalúrgicos. Las calles calientes. Las convocatorias reunían cientos de miles.
 
Las mujeres de Petrogrado manifiestan el 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer Trabajadora). Una multitud a la que se suman los hombres. Claman por ¡¡¡Pan!!! No pocos esperaban satisfacción a sus reclamos. Pero la brutal represión clarificó los tantos. La autocracia no estaba para resolver demandas. La consigna ahora es “Abajo el Zar”. Las gentes en las calles. Los batallones enviados para correrlos ajusticiaban a sus oficiales y se pasaban del lado del Pueblo. A solo 8 días de comenzada esta batalla abdicaba al trono una dinastía de 300 años.
 
Ecos a la distancia
 
¿Cómo habrán recibido semejantes noticias los revolucionarios rusos dispersos por el mundo? Uno de ellos, Lenin, en Suiza. Decisión compartida: ¡¡¡Regresar a casa!!!
 
¿Con cuánta información contarían? Algún telegrama; alguna tardía carta llegada tras sortear la censura; quizá un enviado del Partido. Con esos retazos Lenin hace su análisis y envía sus “Cartas de lejos”. En ellas fija un eje. “Nos encontramos ante la primera etapa de la primera revolución… Seguramente, esta primera etapa no será la última de nuestra revolución.” Llegar a Rusia requiere atravesar los campos de batalla. Inglaterra y Francia bloquean el viaje. Queda la alternativa alemana. Preñada de riesgos físicos y políticos. Se negocia el traslado en un tren sellado. Vedado a cualquier inspección. Las autoridades conocerán tan solo el número de “pasajeros”. No sus identidades. Si el propósito del Kaiser era que esos revoltosos le entregaran el Frente Oriental, demasiado tarde comprendió hacia donde apuntaban los viajeros. Tremendo habrá sido el arrepentimiento.
 
El viaje
 
Lenin agradece la hospitalidad del proletariado suizo y parte hacia la frontera suizo-alemana. Los desterrados abordan el tren. Una incierta y finalmente exitosa travesía. Durante 8 días cruzan Alemania, embarcan a Suecia y llegan a Rusia vía Finlandia.
 
El hombre no malgasta el tiempo. Y elabora lo que fuera conocido como “Las Tesis de Abril”. La más breve de sus obras fundamentales. Su estrategia ante la inestabilidad imperante en Rusia.
 
La llegada a Petrogrado… una multitudinaria recepción en la terminal ferroviaria, en el recorrido por la ciudad y desde los cuarteles.
 
Al pié del vagón, ese 16 de abril del 17, Lenin pronuncia la primera de tantas arengas: “El pueblo necesita paz, el pueblo necesita pan, el pueblo necesita tierra. Y ellos le dan guerra, hambre, no pan y dejan a los terratenientes con la tierra. Debemos luchar por la revolución social, luchar hasta el final, hasta la victoria completa del proletariado. Larga vida a la revolución social internacional“.
 
La situación
 
A la abdicación de Nicolás se constituye el Gobierno Provisional. La lucha y los muertos los ponía el Pueblo. Pero en el flamante Poder solo figuraban terratenientes y grandes burgueses. No se privan de nada y para encabezarlo designan a un Príncipe. Éste dura unos meses. Al tiempo ya lo tenemos a Kerensky de Primer Ministro.
 
Comienzan a regir libertades democráticas (de reunión, de prensa) desconocidas en Rusia. Contraste notable con la opresión zarista. Ninguna insignificancia, pero no mucho más. La convocatoria a una Asamblea Constituyente es cajoneada. Rusia seguirá en la guerra. Las penurias de la población tendrán que esperar.
 
Al Gobierno Provisional le surgió un contrapeso. Aun antes de la caída del Zar renace el Soviet de Petrogrado. Ese instrumento de la democracia directa surgido en la Revolución de 1905. Primero un puñado de delegados, muy pronto miles. Organizados en los Soviets, obreros, campesinos y soldados (en su mayoría campesinos en uniforme). Como no podía ser de otra manera las contradicciones entre el Gobierno Provisional y el Soviet le imprimieron coloratura a la escena.
 
Las Tesis de Abril
 
En los días de la Revolución de Febrero el Partido de Lenin, los bolcheviques, eran una gota en el océano. Una aguerrida minoría con presencia en fábricas y cuarteles. Sus militantes (excluidos quienes están presos o desterrados) no llegaban a 5.000. Alguna vez, en alguna reunión habían sido mayoritarios.
 
Acrecentar la fuerza propia. Un imperativo de la hora. Ha pasado apenas un mes y los bolcheviques se han triplicado. En la VII Conferencia (mayo) los delegados representaban a 80.000 afiliados. El VI Congreso (agosto) y ya son 240.000. Una Revolución es una conmoción fenomenal. El estado deliberativo abrasa a sus protagonistas. La cerrazón del Gobierno ayudó. Pero, en algo habrán acertado los bolcheviques para explicar semejante crecimiento.
 
Lenin sacude hasta los cimientos la complacencia con el status quo. La dura realidad se desplegaba a la luz del día. Pero hay que sacarle filo. Es la tarea que se pone al hombro.
 
En “Las tareas del proletariado en la presente revolución” (las Tesis de Abril) y en subsiguientes escritos Lenin desarrolla un verdadero Plan de Operaciones. Una estrategia con metas. No con plazos.
 
La actitud frente al Gobierno:
Ya no hay nada para esperar del mismo. “Ningún apoyo al Gobierno Provisional”
“La peculiaridad del momento actual consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el Poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el Poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado”.
“El poder del Estado ha pasado en Rusia a manos de una nueva clase: la clase de la burguesía y de los terratenientes aburguesados. En esa medida, la revolución democrática burguesa en Rusia está terminada”.
La Alianza
Explotación en las fábricas, servidumbre en el campo. Pocas fábricas, inmenso campo. Insoslayable la alianza del proletariado con los sectores pobres del campo. A más de los Soviets de unos y otros Lenin empuja la conformación de Soviets de obreros rurales.
Alianzas implica concesiones. El Decreto bolcheviques de Tierra tras la toma del Poder NO propone su Programa sino el del Partido mayoritario en el campesinado. Aún a pesar que esos social revolucionarios eran adversos a la propia Revolución. Su eje: confiscación de las tierras de los terratenientes. Gran acierto (aunque le haya generado a Lenin críticas entre propios y ajenos).
Que no quedaran dudas. En tal Alianza la hegemonía, en manos del proletariado.
A ganar a los “contradictores de buena fe”. Tratarlos con respeto y comprensión. Aún indecisos respecto del camino a tomar.
La dualidad de Poderes
La coexistencia de dos fuentes de Poder (una formal, la otra de hecho) era una inestable singularidad de la Revolución. Para Lenin el Gobierno Provisional está de salida. Pero los Soviets tenían mucho por dar.
La línea en el seno de los Soviet era zigzagueante. Y aún así Lenin levanta tempranamente la consigna de ¡Todo el Poder a los Soviet! Recién en septiembre los bolcheviques son mayoría en los principales Soviets.
Sobre la Guerra
Nada que discutir. Sacar a Rusia de esta ignominia.
Mientras tanto una política de confraternización en el Frente con los soldados alemanes.
“Fusión inmediata de todos los bancos del país en un ban­co nacional único, sometido al control de los Soviets de diputa­dos obreros”.
“No “implantación” del socialismo como nuestra tarea inmediata, sino pasar únicamente a la instauración inmediata del control de la producción social y de la distribución de los productos por los Sóviets de Diputados Obreros”.
El arduo camino a Octubre
 
Una sucesión inagotable de circunstancias. Avances (muchos). Retrocesos (no pocos). Con el diario del lunes, ya conocemos el desenlace. ¿Habrán sido tan duras las dificultades a vencer? ¿No será que antes se podía? La misma Tarea ahora… extremadamente difícil. ¿En ese entonces? ¡¡¡Extremadamente difícil!!!
 
Repasemos algunas incidencias.
 
Los Sucesos de Julio. Ante la así llamada Ofensiva Kerensky (la retoma de la Guerra acordada con Inglaterra y Francia) se produce una descomunal asonada para voltear al Gobierno Provisional. El Partido bolchevique descree que ese sea el momento y aún así define acompañar a las masas. “Cruz no consiente que se mate así a un valiente”. Tras 5 días de extrema tensión el intento pierde fuerza lo que precipita una ola represiva sobre Lenin y los suyos. Este pasa (una vez más) a la clandestinidad e invierte esa adversidad en la redacción de “El Estado y la Revolución”
Septiembre. El general Kornilov, Jefe del Ejército plantea un Golpe de estado. Se propone reinstalar la pena de muerte en la retaguardia, con centro en la ejecución de los líderes bolcheviques. Una gran conspiración, minuciosamente planificada que se va deshilachando paso por paso. El accionar de los agitadores sobre la tropa que debe marchar sobre Petrogrado frena uno a uno todos los avances.
El golpe fracasa.
Los conjurados terminan presos (en jaula de oro).
El Gobierno Provisional enlodado.
Los Soviets fortalecidos.
Así llegamos a Octubre
Las Tesis de Abril pasaron su prueba de fuego. Notables sus aciertos. Los bolcheviques de Lenin, Estado Mayor del campo popular con un Norte innegociable: la segunda etapa de esa epopeya revolucionaria en Rusia. Hacia ese objetivo estratégico una riqueza inagotable de tácticas. Y la Insurrección triunfante. El Palacio de Invierno es nuestro.
Quedó a las claras una verdad universal. De las crisis, las injusticias, las bestialidades, o sea de las condiciones objetivas para la Revolución se encargan los sectores dominantes, nuestros enemigos.
A la vanguardia le toca caracterizar apropiadamente la situación. Y crear conciencia sobre las transformaciones de fondo necesarias…
Vayan estas líneas como un saludo a este Grande. Camarada Vladimir Ilich Ulianov, Lenin ¡Presente! ¡Ahora y siempre! ¡¡¡Venceremos!!!
 
Reflexiones finales
 
Historia grande. Patrimonio de los leninistas. Y, de quienes sin serlo, luchan insumisos contra desigualdades e injusticias.
 
Al margen de las condiciones concretas el “copio y pego” mecanicista es muy mal consejero. Las recetas jamás reemplazarán los análisis de la realidad REAL.
 
Pero, ¿desde cuándo el conocimiento de nuestro heroico pasado no es un bien valioso para el Presente? Tanto en sus capítulos victoriosos como en sus derrotas.